Las cosas que decimos, las cosas que hacemos


(Les choses qu’on dit, les choses qu’on fait)

  • Dirección: Emmanuel Mouret
  • Guion: Emmanuel Mouret
  • Género: Romance
  • País: Francia
  • 122 minutos
  • En salas el 2 de julio

Daphné, embarazada de tres meses y de vacaciones en el campo, acoge como huésped a Maxime, primo de su pareja, François, que ha tenido que volver a París para cubrir a un compañero hospitalizado. Durante cuatro días, esperando el regreso de François, Daphné y Maxime se van conociendo y desarrollando cierta amistad, contándose sus respectivas experiencias sentimentales.

Por Manuel J. Lombardo

Todos los personajes tienen algo interesante que contar en esta nueva película de Emmanuel Mouret, gran tapado del último cine francés que por fin estrena comercialmente en España después de una larga trayectoria que apenas ha circulado sotto voce entre la cinefilia local. Y todos lo cuentan desde su perspectiva, sus afectos y sus tripas en este filme literario, novelesco, barroco, luminoso e indisimuladamente afrancesado que encierra siempre una caja dentro de otra, un relato pegado a cada voz que acaba encontrando su eco en los relatos e historias de los demás desde esa premisa inicial que reúne en una casa de la Provenza a un frustrado y discreto aspirante a escritor (Niels Schneider) y a la pareja embarazada (Camélia Jordana) de su primo (Vincent Macaigne) para ponerlos a contar sus vidas íntimas y sentimentales sin más preámbulos ni coartadas.

«Mouret modula y declina con soltura, ligereza y concreción, siempre atento al texto, los gestos y a la cadencia narrativa en un filme literario, novelesco, barroco, luminoso e indisimuladamente afrancesado. Los eternos vaivenes, contradicciones e interrogantes del amor bajo la mirada sabia y antigua de un cineasta de aspiraciones filosóficas en tiempos de relaciones fluidas y poliamor de usar y tirar»

Cine novelesco, de una palabra que abre caminos, bifurcaciones, revelaciones y regresos, cine de gestos nobles y cierta musicalidad redoblada (a veces en exceso) que fluye con el ritmo preciso, de una historia a otra, de un romance (frustrado) a otro (por frustrarse), haciéndolos resonar en un gran conjunto que los abraza a todos y que, como no podía ser de otra manera, versa sobre los eternos vaivenes, contradicciones e interrogantes del amor, sobre la dialéctica entre la fidelidad y el deseo, sobre la inevitable traición y sus consecuencias, sobre la mentira y la sinceridad, sobre la cobardía, mascarada y el autoengaño, sobre la generosidad y el sacrificio, asuntos todos que Mouret modula y declina con soltura, ligereza y concreción, siempre atento al texto, los gestos y a la cadencia narrativa.

Entrelazados en una red de relaciones, causas y azares, los personajes de este filme se abren a la confesión como mecanismo activador de las emociones, movidas por los hilos de un relato conocedor de todos esos detalles que se escapan a unos y a otros, y generoso a la hora de revelarlos con grácil sentido de la sorpresa y pudoroso repliegue de consecuencias. Lejos de todo juicio, la mirada de Mouret hacia sus criaturas es siempre la del que se interroga por sus razones y comprende sus errores nacidos de un noble sentimiento amoroso, la mirada sabia y antigua de un cineasta de aspiraciones filosóficas en tiempos de relaciones fluidas y poliamor de usar y tirar.    

  • Fotografía: Laurent Desmet
  • Montaje: Martial Salomon
  • Distribuidora: La Aventura