Reminiscencia

(Reminiscence)

  • Dirección: Lisa Joy
  • Guion: Lisa Joy
  • Intérpretes: Hugh Jackman, Rebecca Ferguson, Thandie Newton, Daniel Wu
  • Género: Ciencia ficción, thriller
  • País: EEUU
  • 116 minutos
  • Viernes 27 en salas

Nick Bannister, un investigador privado que se interna en el oscuro y seductor mundo del pasado, ayuda a sus clientes a recuperar recuerdos perdidos. Vive a orillas de la costa de Miami que se encuentra sumergida en gran parte bajo el mar. Un día, su vida cambia cuando aparece Mae, una nueva clienta. Aunque Mae solo acude a su consulta para encontrar un objeto perdido, se convertirá en una peligrosa obsesión. Mientras Bannister intenta encontrar el motivo de la desaparición de Mae, descubre una violenta conspiración y, al final, deberá responder a la gran pregunta: ¿Hasta dónde llegarías para aferrarte a tus seres queridos? 

Por Elisa McCausland y Diego Salgado

Pasado un tiempo prudencial desde el fracaso crítico y comercial de Transcendence (2014), los hermanos Jonathan y Christopher Nolan vuelven a amparar en el seno de Warner —el estudio más temerario de Hollywood— un ejercicio de ciencia ficción existencial y metafísica a cargo de colaboradores de confianza. Si en el caso de Transcendence fue Christopher el encargado de apadrinar la ópera prima como realizador de su director de fotografía habitual, Wally Pfister, en Reminiscencia es Jonathan quien produce el debut de Lisa Joy, cocreadora de la serie Westworld (2016-).

Joy plantea en Reminiscencia un futuro cercano en el que guerras y catástrofes climáticas han provocado la inundación de las superficies terrestres cercanas a las costas, lo que ha hecho de las grandes ciudades reductos casi feudales. Nick (Hugh Jackman) sobrevive en Miami ofreciendo a los insatisfechos habitantes de la localidad experiencias regresivas a los momentos más felices de sus vidas. La tecnología empleada para ello tiene un poderoso efecto adictivo entre los usuarios, como comprobará Nick de primera mano cuando trate de descubrir el misterio que oculta Mae (Rebecca Ferguson), una clienta de la que se ha enamorado perdidamente.

Reminiscencia es una película ambiciosa a varios niveles. Por si no bastase su ubicación en un escenario posapocalíptico tan inmersivo como el de un videojuego, su estructura narrativa responde a la de un noir nada complaciente con los pilares de la sociedad estadounidense, y su desarrollo está puntuado por todo tipo de reflexiones en torno a nuestra obsesión con el pasado, los trampantojos de la memoria, y nuestra tendencia a construir sistemas de pensamiento a la medida de nuestras necesidades emocionales. A ello hay que sumar un romanticismo exacerbado y un tono adulto, o, al menos, todo lo adulto que permite la codificación hollywoodense del concepto.

«El mayor mérito hay que adjudicárselo a Lisa Joy: como guionista no teme los excesos, y como directora puede presumir de una elegancia, un sentido del espectáculo y una atención al detalle sorprendentes en una ópera prima.»

A pesar de alguna escena lindante con lo kitsch, caídas de ritmo en momentos clave y su propensión a dar demasiadas explicaciones sobre lo que sucede, Reminiscencia sale a flote por el compromiso entusiasta de todos los implicados en su producción: el presupuesto hasta cierto punto ajustado de setenta millones de dólares luce radiante en pantalla, y Hugh Jackman, Rebecca Ferguson y Thandie Newton hacen de los estereotipos que les han tocado en suerte personajes con una conciencia trágica de su naturaleza como tales. El mayor mérito hay que adjudicárselo en cualquier caso a Lisa Joy: como guionista no teme los excesos, y como directora puede presumir de una elegancia, un sentido del espectáculo y una atención al detalle sorprendentes en una ópera prima.

Hay que destacar por último la correspondencia honesta, muy bella, que se establece entre los objetivos de la ficción y los de su realizadora. El relato arroja una mirada ambivalente sobre nuestro derecho a abismarnos en los recuerdos cuando el presente es inhóspito, y la necesidad imperiosa de abrir los ojos si queremos aspirar a futuros más justos. Y, en paralelo, Reminiscencia evoca con cariño y conocimiento de causa el pasado del medio —el cine negro, el melodrama, el blockbuster previo a la Gran Recesión—, aunque luche como artefacto fílmico por trascender sus modelos, por tener personalidad propia y resultar significativo en la cartelera de hoy. Lisa Joy participa así con espíritu dialéctico, nada fundamentalista, de los debates en marcha sobre el efecto de la nostalgia cultural en nuestra (im)posibilidad para concebir nuevos imaginarios, y logra que su aportación sea relevante.

  • Fotografía: Paul Cameron
  • Montaje: Mark Yoshikawa
  • Música: Ramin Djawadi
  • Distribuidora: Warner Bros