Shiva Baby


(Shiva Baby)

  • Dirección: Emma Seligman
  • Guion: Emma Seligman
  • Intérpretes: Rachel Sennott, Dianna Agron, Glynis Bell, Richard Brundage, Polly Draper
  • Género: Comedia
  • País: EEUU
  • 71 minutos
  • Disponible en Filmin

En un funeral judío con sus padres, una estudiante universitaria se encuentra con su amante. 

Por María Adell

Es bastante difícil resistirse a una película que empieza con una escena de sexo mañanero en un sofá para desplazarse, bruscamente, a un shiva —término yiddish para funeral— repleto de familiares. La debutante Emma Seligman ha convertido su cortometraje homónimo en una opera prima descarada, insolente, que tiene en la capacidad funambulista con la que alterna tonos —comedia, drama e, incluso, un cierto flirteo con el terror— y en su compromiso con un punto de vista único —el de Danielle, la joven universitaria protagonista—, dos de sus mayores aciertos. Como el cortometraje en el que está basada, Shiva Baby se desarrolla a lo largo de una única jornada y en un espacio concreto: la casa repleta de gente en la que se está celebrando el funeral y en la que confluyen las diversas líneas narrativas que tendrán en su centro a una desconcertada, e imprevisible, Danielle (Rachel Sennott, todo un descubrimiento). 

Una opera prima descarada, insolente, que tiene en la capacidad funambulista con la que alterna tonos —comedia, drama e, incluso, un cierto flirteo con el terror— y en su compromiso con un punto de vista único — Rachel Sennott, todo un descubrimiento—, dos de sus mayores aciertos.

Seligman maneja con soltura un material que, a simple vista, podría parecer problemático y que incluye infidelidades matrimoniales, sexo con desconocidos y, sobre todo, la práctica consciente y voluntaria del trabajo sexual por parte de una mujer joven. La cineasta se aleja de cualquier tipo de juicio moral y elabora un ácido y poliédrico retrato femenino que es, a la vez, individual y colectivo (el de una cierta clase judía acomodada), y que se sitúa cercano a la comedia de costumbres. En Shiva Baby, nada ni nadie es lo que parece, y la película acierta al evidenciar este juego de máscaras sociales situándolo en un contexto absolutamente afín a este tipo de representaciones: el de una reunión familiar en el que todos quieren dar la mejor versión de sí mismos, aunque ésta sea mentira. Al situar en el centro narrativo a una veinteañera educada, de clase media, compleja e imperfecta, en su confuso tránsito a la edad adulta, Seligman parece seguir la estela dejada por, entre otras ficciones, Girls, de Lena Dunham. Hay una gran diferencia, sin embargo: si, en la serie de Dunham, la experiencia de la protagonista estaba siempre mediatizada a través de la palabra, de un incansable diálogo, Seligman parece confiar en los gestos y el rostro de Danielle —tomados en primerísimos primeros planos— para convertir el desconcierto y la excitación de esos años de tránsito en una vivencia puramente experiencial, transmitida a los espectadores en rigurosa primera persona. 

  • Fotografía: Maria Rusche
  • Montaje: Hanna A. Park
  • Música: Ariel Marx