Spiral: Saw


(Spiral: from the book of Saw)

  • Dirección: Darren Lynn Bousman
  • Guion: Josh Stolberg, Pete Goldfinger
  • Intérpretes: Chris Rock, Samuel L. Jackson, Max Minghella, Marisol Nichols
  • Género: Thriller, terror
  • País: EEUU
  • 93 minutos
  • Ya en salas

Trabajando a la sombra de un policía veterano, el intrépido detective Ezekiel “Zeke” Banks y su compañero novato toman las riendas de una investigación relacionada con una serie de asesinatos que albergan ciertos paralelismos con el sangriento pasado de la ciudad. A medida que profundiza en el misterio, Zeke descubre que él mismo se ha convertido en el epicentro del macabro juego del asesino.

Por Roberto Morato

La saga Saw siempre ha tenido una gran diferencia con respecto a la inmensa mayoría de franquicias semejantes dentro del cine de terror. Jigsaw, su protagonista y asesino estrella, no era tanto un icono con el que identificarnos sino un demiurgo que señalaba constantemente los vicios y pecados de una sociedad neoliberal. Jigsaw nunca fue una fuerza de la naturaleza como Jason Voorhees (Viernes 13) o alguien dispuesto a profanar nuestros territorios más seguros y placenteros como Freddy Krueger, sino un moralista que nos ponía en la tesitura de mirarnos al espejo y decidir si salvarnos o morir con nuestros viejos hábitos. En pleno afianzamiento de la era digital, Jigsaw proponía el hierro y la sangre como herramientas para la redención de una sociedad podrida hasta el tuétano

Chris Rock aporta cierta posmodernidad, y mientras la puesta en escena del veterano Lynn Bousmann respeta algunos de los rasgos identificativos de la franquicia, estiliza al máximo sus formas. Se sitúa así en una incómoda equidistancia entre intentar cierta actualización del legado de la serie y estar concebida para todos aquellos que miran por encima del hombro las películas anteriores

Tras el fallido reboot de Saw 8, cuenta la leyenda que Chris Rock, gran entusiasta de la saga, se acercó en una boda en Brasil a Joe Drake, ejecutivo de Lionsgate, y le lanzó una propuesta tan revolucionaria para recuperar la saga, que se vio obligado a desempolvar una vez más la franquicia y entregársela al cómico norteamericano, que con la ayuda de los guionistas Josh Stolberg y Pete Goldfinger y el rescate de Darren Lynn Bousman, responsable de tres entregas anteriores de la franquicia, acabaron cuajando el proyecto. Si como psycho killer Jigsaw era la perfecta encarnación de nuestros miedos y pecados durante la década anterior, este nuevo modelo parece haber adoptado los mismos vicios del mundo en el que se ha creado. El asesino original nos pedía que nos mutiláramos una pierna para poder volver a ser libres, este nuevo Jigsaw es consciente que la libertad ha pasado a ser una quimera que nos fue amputada hace años y actúa como un justiciero que exige cercenar los miembros gangrenados de nuestra sociedad para tratar de crear un futuro supuestamente mejor… pero igual de corrupto. Es un cambio radical en la concepción del asesino de la serie e incluso se diría que una traición a los postulados habituales dentro de la saga, pero no deja de ser una interesante evolución con respecto al tipo de valores en los que nos movemos en la actualidad. En un mundo completamente a la deriva, Jigsaw ha perdido la excepcionalidad como asesino en serie para ser un demagogo más. Quizás de manera totalmente inconsciente, el equipo creativo de esta serie ha hecho el mejor retrato posibles de estos tiempos: un asesino sin valores, mediocre y alineado con ciertos poderes fácticos.

Spiral: Saw se erige en una permanente huida hacia delante de los postulados del mal llamado torture porn, y las escenas sangrientas permanecen en decepcionante minoría frente a la narrativa de misterio, un whodunit que palidece en comparación con el cebo sanguinolento de la escena de introducción de la película. Para colmo, la supuesta novedad de su discurso social, tan banal como superfluo, no deja de ser un tema ampliamente explorado con anterioridad, si atendemos a la propia mitología de la saga. Bajo este mismo presupuesto podemos entender también la puesta en escena del veterano Lynn Bousmann, que si bien intenta respetar algunos de los rasgos identificativos de la franquicia, estiliza al máximo sus formas hasta el punto de que cabe preguntarse si está tratando de compensar de algún modo aquellas formas en bruto que hicieron popular a la franquicia y de las que hoy renegaría. Lejos quedan las exploraciones visuales, los frenéticos —y muchas veces poco acertados— juegos con el montaje o las imposibles transiciones temporales que caracterizaron a las primeras siete entregas. Chris Rock aporta cierta posmodernidad y descreimiento al personaje principal de la saga, un arco interesante de descenso a los abismos morales de Jigsaw que finalmente quedará limitado por la naturaleza del supuesto giro final de guion de la película. Spiral: Saw se sitúa así en una incómoda equidistancia entre intentar cierta actualización del legado de la serie y estar concebida para todos aquellos que miran por encima del hombro las películas anteriores.  

  • Fotografía: Jordan Oram
  • Montaje: Dev Singh
  • Música: Charlie Clouser
  • Distribuidora: DeaPlaneta