Zeros and Ones

(Zeros and Ones)

  • Director: Abel Ferrara
  • Guion: Abel Ferrara
  • Intérpretes: Ethan Hawke, Valerio Mastandrea, Cristina Chiriac, Babak Karimi, Anna Ferrara
  • Género: Thriller
  • País: EEUU
  • 85 minutos
  • Ya en salas

JJ (Ethan Hawke), un soldado norteamericano destinado en Roma, ve saltar por los aires la ciudad del Vaticano a plena noche. Así se embarcará en un heroico viaje para descubrir y enfrentarse a un enemigo desconocido que está amenazando al mundo entero. Pero ¿qué papel jugará en todo esto su hermano, un radical revolucionario que se encuentra en búsqueda y captura?

Por Gerard Casau

En el póster de Zeros and Ones aparecen Ethan Hawke, militares armados y ataviados con mascarillas y un coche en llamas. En puridad, el cartel no nos está contando ninguna mentira: todo eso forma parte de la película. Pero quizá no en la proporción ni en la forma exacta en que lo presenta la publicidad, como es ley no escrita en la promoción del cine exploitation (del cual, a fin de cuentas, proviene Abel Ferrara). Vayamos por partes: el protagonista del filme es Hawke —en su primera colaboración con el director de Teniente corrupto—, encarnando a un soldado-espía estadounidense que aterriza en Roma para frenar un ataque terrorista y dar con una pista de su hermano (Hawke, de nuevo), un revolucionario en paradero desconocido. A partir de ahí, como en todo buen relato de espionaje, la trama se complica en meandros de poder, corrupción, violencia y sexo. Pero este caparazón de género es desintegrado desde el primer minuto, cuando Ferrara y el director de fotografía Sean Price Williams dejan clara su intención de perderse en la capital italiana entre sombras y ruido digital.

La desintegración del relato de Zeros and Ones va pareja a unas imágenes destempladas, que no pueden permitirse perder tiempo en presentar una cara amable porque transportan información urgente y explosiva. No tanto en lo que se refiere al críptico andamiaje de la narración como a la visión de un mundo vaciado, que solo puede dar pie a historias deslocalizadas. El carácter acelerado e imprevisto de la producción no parece mirarse en Orson Welles y su capacidad para hacernos ver una catedral donde solo hay ruinas, sino que quiere denotar precisamente la falta de espacios y convenciones de su lógica, hasta el punto de escenificar una de las secuencias climáticas en una caja de cartón tirada de cualquier manera en medio de una calle.

Como puede imaginarse, Zeros and Ones no es una propuesta fácil de amar, incluso para los acérrimos de las propuestas más extremas de Ferrara —como New Rose Hotel o la reciente Siberia—, pero su convicción es admirable (el inflamado discurso del Hawke-rebelde al ser torturado es uno de los instantes fílmicos más intensos de la temporada). Y aunque su puesta en escena esté hecha de arañazos, conviene no infravalorar el buen ojo del cineasta a la hora de observar el mundo: del mismo modo que, hace una década, 4:44 Last Day on Earth mostró a una sociedad que se preparaba para el apocalipsis despidiéndose a través de videollamadas —algo que la pandemia convirtió en un escenario poco menos que documental—, es muy posible que la tesis de su última película, aunque parezca errática o farfullada, contenga una verdad que no deberíamos desatender.

  • Fotografía: Sean Price Williams
  • Montaje: Leonardo Daniel Bianchi
  • Música: Joe Delia
  • Distribuidora: DeaPlaneta